Confío en ti
porque sé lo que tienes dentro
Últimamente llegan a mis orillas muchos marineros y marineras cansados de remar en la vida. Personas preciosas que se cansaron de navegar a contracorriente en un mundo físico que cambia constantemente como las caprichosas mareas.
Si ahondo en los “problemas” que con lo que habitualmente llegan mis queridos/as alumnos/as se podrían unificar en uno solo: CONFIANZA.
Desde que empecé con 20 años como entrenador personal, en entrenamientos individuales, colectivos, más adelante con retiros y en los últimos años bajo la forma de mentor, calculo que más 1.000 personas han pasado por mi Universo y me atrevería a decir que el 99% estaban “diagnosticados” de falta de confianza.
Que si lo traducimos al hebreo sería falta de entrenamiento.
What?
Me explico.
Hay un concepto clave en la Cábala que se llama emuná, que al traducirse del hebreo al griego perdió gran parte de su significado, de forma que se redució a una simple fe (ciega, sin fundamento).
Sin embargo, emuná (אמונה), tiene la misma raíz que imún (אימון), que es entrenamiento.
Por lo que podríamos decir que la confianza es un entrenamiento.
Repito la frase por si te hubiera pillado despistado/a.
La confianza es un entrenamiento.
No se imagina el lector la cantidad de personas que he visto encogidas, marchitas, vapuleadas sin tener ni la más remota idea del diamante que guardaban dentro.
Quizá ese fue siempre mi gran superpoder: ver más allá de las formas.
Podría llenar una biblioteca entera con las excusas de esos cientos de alumnos, amigos o clientes:
“No Sergio, es que yo estoy muy mal de la espalda y no puedo levantar ni 5kg”
“Mi situación es muy complicada, no creo que esas herramientas de escritura vayan a funcionar”
“Pero… Sergio ¿Cómo voy a publicar en redes o a escribir en Substack si no tengo nada relevante que mostrar?”
“Voy a muchos retiros y llevo años con mi terapeuta, pero nada remite mi inseguridad. Este será uno más. ”
Mentira, todo mentira.
Una y otra vez, todos mentían.
Y no me mentían a mí. Se mentían a ellos mismos.
Somos lo que nos contamos. La percepción que tenemos de nosotros mismos es una narrativa que hemos escrito, una autobiografía que podemos retocar a nuestro antojo.
Lástima que ellos/as no podían ver lo que yo veía de primeras porque hubieran disfrutado de algunos años extra brillando.
Solamente fue a través del imún (entrenamiento) que consiguieron su emuná (confianza): remitió el dolor de espalda de fulanito, el que nunca había levantado ni 5kg ya levantaba 20 y menganita que se contaba que si situación era muy complicada la resignficó porque esa historia la convirtió en una persona especial y resiliente.
Un viaje de cien leguas empieza por el primer paso diría Lao Tse.
La vida no se soluciona en nuestra mente batallando con nuestras ideas, se soluciona ahí fuera, haciendo un poco de ejercicio, viajando, subiendo una publicación honesta, abriendo una cuenta de Substack o diciendo un primer no cuando antes decíamos sí por complacer.
La luz no se recibe como una moneda que le entregan al mendigo.
La luz se revela en tanto en cuanto vamos a por ella, la acorralamos, picamos en nuestra mina a sabiendas de que está ahí.
Porque siempre está ahí.
Lo he comprobado miles de veces.
“Que no Sergio, que yo soy diferente”.
Vale, cariño, perfecto. Sigue escondida pensando que no tienes lo que yo tengo. Pero cuando te aburras de esconderte, por favor, mira dentro para que puedas ver lo que yo ya he visto.
Confío en ti porque te conozco y sé que tienes dentro lo mismo que yo: magia, bondad, cariño, pasión y un alma preciosa deseando re-conocerse.
Este y solo este es el objetivo de la inmersión gratuita que Carla Mares y yo hemos organizado el miércoles 25 de febrero. La excusa es la creación de contenido en Instagram y/o Substack, pero la verdad es revelar lo que tenemos dentro.
¿Nos acompañas en este apasionante viaje?
Solo nos pagarás (que no es poco) con 3h de tu preciado tiempo.
Confiamos en ti.





Me encantó tu espacio y tus vivencias 🙌🏻✨❤️