Entrenar para la Vida
Más allá de la estética y el rendimiento
Quizás el deporte sea de lo que menos suelo hablar en estas cartas, pero la verdad es que no recuerdo un momento de mi vida donde no haya estado presente el ejercicio físico.
Es posible que muchos de por aquí me identifiquéis más con los libros y la Cábala que con las mancuernas o la tabla de surf 😂, pero la verdad es que ambas son claves en mi día a día.
Mi historia de amor con el deporte comenzó muy pronto; a los 6 años me apunté a balonmano en el colegio y además lo hice porque uno de mis mejores amigos se apuntó antes que yo, el caso es que desde que boté el primer balón, nunca lo dejé del todo. Jugué muchos años, fui árbitro durante una década, varias temporadas como preparador físico y aunque parezca mentira, lidero una academia digital que tiene más de 1400 alumnos (El Punto Fuerte).
Seguramente gracias al balonmano hice licenciatura de Ciencias del Deporte en Madrid y después un Máster de Alto Rendimiento en Barcelona. Eso me llevó a dedicarme al entrenamiento personal de los 20 a los 32 años y gracias a entrenar cientos sino miles de cuerpos abrió la ventana a poder entrenar mentes y almas.
Como cabría esperar, si yo era entrenador, también entrenaba y ahora recuerdo con nitidez la primera vez que me apunté a un gimnasio en un parón de verano con 15 o 16 años.
No voy a negar que por aquel entonces la prioridad era estar cachas y marcar los abdominales para llamar la atención de las niñas, pero, con el paso del tiempo, el entrenamiento se convirtió en un ritual de Poder.
Poder mejorar cada día, poder cuidar mi templo y poder sentirme más fuerte en todas las áreas de mi realidad.
Porque parece que superficialmente solo se entrenan músculos, pero yo moldeo mi perseverancia, mi actitud, mis hábitos…
Si estoy triste, entreno.
Si estoy decepcionado, entreno.
Si estoy alegre, entreno.
Y si estoy agradecido, también entreno.
A veces para cambiar el “mood” y otras para reafirmarlo.
Y curiosamente, las mejores ideas se me ocurren haciendo surf o levantando hierro, ¿por qué será?
No lo sé, pero yo repito.
Muchos de mis alumnos y alumnas me piden consejo acerca de la confianza y yo siempre les digo lo mismo: entrena. Y suelen quedarse un poco descolocados porque esperaban que les recomendase un libro.
Y no siempre me refiero al entrenamiento físico. Me refiero a la Emuná, que es el término hebreo que se ha traducido como confianza y que curiosamente (que no casualmente) tiene la misma raíz que imún, entrenamiento.
Wow! ¿¿Entonces la confianza es un entrenamiento??
Efectivamente.
¿Quieres confianza como escritor?
Entrena.
¿Quieres confianza como emprendedor?
Entrena.
¿Quieres confianza como padre, madre, hermano, marido…?
Entrena.
Las cosas se nos dan mal porque no las practicamos. Si todos los días escribes no hay forma de que no termines escribiendo bien, si todos los días cuidas de tu cuerpo no hay forma de que no esté sano, si todos los días agradeces es imposible que no sientas gratitud.
Para mí este es el verdadero antídoto para hacerte imparable en cualquier área de tu vida.
Una excusa, una queja o una justificación y te quedas fuera del gimnasio de la vida.





"Muchos de mis alumnos y alumnas me piden consejo acerca de la confianza y yo siempre les digo lo mismo: entrena." De los mejores consejos que puedes dar a alguien para afrontar los problemas de la vida. Un post excelente.
Ahora no voy a poder pensar en todas esas veces que te he preguntado ¿Como lo hago? Está noche 23:32 cierro el día con un buen pensamiento... "Entrenar todos los días" . Mil gracias joven maestro 🙏🏽